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BRASIL ES MUSICA, POESIA Y AMOR
"Olha bem meu amor: o final da odisséia terrestre" (com música)

hoje o sol não apareceu.
É o fim da aventura humana na Terra.
Meu planeta adeus,
fugiremos nós dois na arca de Noé.
Olha meu amor,
o final da odisséia terrestre.
Sou Adão e você será...
minha pequena Eva
O nosso amor na última astronave,
além do infinito eu vou voar
sozinho com você
E voando bem alto.
Me abraça pelo espaço de um instante.
Me envolve com teu corpo e me dá
a força pra viver
pelo espaço de um instante.
Afinal, não há nada mais
que céu azul pra gente voar
sobre o Rio, Beirute ou Madagascar.
Toda a Terra
reduzida a nada, a nada mais
Minha vida é um flash
de controles, botões anti-atômicos.
Olha bem, meu amor
O final da odisséia terrestre.
Sou Adão e você será...
minha pequena Eva.
O nosso amor na última astronave.
Além do infinito eu vou voar
sozinho com você.
E voando bem alto.
Me abraça pelo espaço de um instante
Me envolve com teu corpo e me dá
a força pra viver
minha pequena Eva ...
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"MInha pequena Eva"
Rádio Tàxi
JORDI FERRE, EL CATALAN QUE ENSEÑA AYMARA
Verónica Goyzueta
ABC, España - 21/01/2007
Un filólogo nato, el español de origen catalán Jordi Ferré, no se equivocó cuando dejó las clases de ingeniería de la Universidad Politécnica de Cataluña para andar por el mundo conociendo idiomas y culturas. Tras un periplo por Pensylvania, Seattle, Londres y Hamamatsu (Japón), decidió establecerse hace seis años en São Paulo, donde ha creado la primera escuela de «idiomas no comerciales», como la describe, donde predomina la enseñanza de lenguas andinas y amazónicas.
En su «Sala Sequoia» (www.salasequoia.net), un centro de estudios de «otros idiomas», se dan clases de guaraní, quechua, aymara, creole, yoruba, japonés y catalán. La próxima lengua será el xavante. Lo curioso es que en el país donde se hablan unas 180 lenguas indígenas, su escuela sea la primera que enseña a hablarlas. Las universidades dan clases de algunas de ellas, pero apenas para apoyar investigaciones.
El proyecto dio sus primeros pasos en abril, cuando Jordi Ferré, que habla con fluidez siete idiomas (español, catalán, inglés, francés, italiano, japonés y portugués), comenzó a estudiar y escribir los cursos de guaraní, quechua y aymara, y salió a buscar profesores, una tarea difícil puesto que, después de encontrarlos, tuvo que entrenarlos. Ferré dio con sus «emisores culturales» en lugares que frecuenta en São Paulo, como el Educafro, que prepara a jóvenes afro-descendientes para entrar en la universidad; el Comité de Ayuda a Haití; la aldea de indios Guaraní y la Plaza Cantuta, que reúne a inmigrantes andinos.
Para Daniela Silvestre, estudiante de Historia de Perú y Bolivia de la Universidad de São Paulo, la escuela hacía mucha falta. Daniela estudia aymara con el profesor Armando Colquehuanca, un sastre peruano que vive desde hace tres años en Brasil y que con Jordi Ferré descubrió una nueva vocación.
«Hablar un día con un profesor de aymara te muestra una visión más enriquecedora de la vida», cuenta este español, que busca enseñar no sólo idiomas sino culturas poco relevantes en Occidente. «Hemos llegado a un desarrollo científico y tecnológico en detrimento del humano. Quizá es el momento de ver quiénes éramos y estas culturas nos ofrecen esta posibilidad», dice.
Jordi Ferré, que no tiene ningún apoyo oficial y trabaja de modo voluntario, considera que es posible aprender con estos pueblos tradiciones espirituales y valores de respeto a los demás y a la naturaleza. Tal vez por eso decidió llamar a su escuela Sequoia, en recuerdo a un mestizo inglés-cherokee que creó el primer silabario de su lengua. Gracias a Sequoia, los cherokee preservan su identidad y fuerza política en Estados Unidos.
Fuentes: ABC: "El español que enseña aymara"
www.aymara.org/index.php?subaction=showfull&id=1170560122&archive=&start_from=&ucat=27&
Publicado en Aymar Qhawiri el 03/02/2007 por acp
ESTADOS UNIDOS EN CONTRA DE LA UNION SUDAMERICANA
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ESTADOS UNIDOS EN CONTRA DE LA UNION SUDAMERICANA
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Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra*
9 de febrero de 2007
«Estados Unidos ha dominado por mucho tiempo la región con dos métodos principales: la violencia y estrangulamiento económico. De manera general, los asuntos internacionales muestran más que un ligero parecido con la mafia.» NOAM CHOMSKY
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“Los Presidentes de los países de América del Sur reunidos en la ciudad del Cuzco en ocasión de la celebración de las gestas libertarias de Junín y Ayacucho y de la Convocatoria del Congreso Anfictiónico de Panamá, siguiendo el ejemplo del Libertador Simón Bolívar, del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre, del Libertador José de San Martín, de nuestros pueblos y héroes independentistas que construyeron, sin fronteras, la Gran Patria Americana e interpretando las aspiraciones y anhelos de sus pueblos a favor de la integración, la unidad y la construcción de un futuro común, hemos decidido conformar la Comunidad Sudamericana de Naciones.”
EXISTE UN NUEVO EQUILIBRIO POLÍTICO EN AMÉRICA DEL SUR
El sueño de nuestros Libertadores comenzó a concretarse el 8 de diciembre de 2004 en la ciudad peruana de Cuzco, la que fuera capital del Incario y Tahuantinsuyo. Fueron ocho los Presidentes y cuatro representantes de Gobiernos los que suscribieron la partida de nacimiento de la Unión Sudamericana.
Hace 180 años, en 1826, se reunió en Panamá el Congreso Anfictiónico, convocado por el Libertador Simón Bolívar.
La intencionalidad fue la unión de la Gran Patria Latinoamericana; pero ese primer intento fue boicoteado por Estados Unidos, por intermedio de sus agentes diplomáticos, económicos y políticos que supieron aprovecharse de todas las debilidades de los concurrentes y de los jefes militares de las guerras de la Independencia que querían cobrar sus servicios patrióticos satisfaciendo sus ambiciones económicas y políticas.
El Congreso Anfictiónico de Panamá fue un fracaso histórico que produjo funestas consecuencias.
El Libertador Simón Bolívar, en una carta fechada el 31 de mayo de 1830, dirigida a José Fernández Madrid, decía: “Seguramente la Unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra generación. Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. Yo aconsejo la unión; pero temo que no se logre”.
Hoy como ayer, Estados Unidos se aprovecha de las debilidades del Subcontinente, para impedir que se alcance el sueño de la Unión Sudamericana primero y de la construcción de la Gran Patria Latinoamericana después, aunque desde diferentes ópticas se considera que los dos proyectos deben marchar juntos o paralelos, a pesar de todas dificultades internas de cada país y externas provenientes de Estados Unidos, al que no le interesa la unidad de nuestros pueblos y que aplica a la perfección el viejo axioma: «divide y reinarás».
No cabe duda alguna: Estados Unidos presiente que sus años de dominación e ingerencia en América Latina están en peligro de concluir abruptamente.
En América Latina en el año 2006 se efectuaron diez elecciones presidenciales que enfrentaron a candidatos de las izquierdas socialistas o socialdemócratas con los de las derechas. Las derechas sólo ganaron en México, Honduras y Colombia y quizá Alan García en el Perú haya ganado con el apoyo de las derechas oligárquicas; pero, al parecer, sigue en la línea centroizquierdista.
Sin duda existe un nuevo equilibrio político en América Latina que le causa malestar y preocupación a la Casa Blanca.
La reelección de Hugo Chávez Frías en Venezuela, le causó profundo dolor a Washington, porque considera que el Proyecto de Revolución Bolivariana que inicia una nueva era para “los pueblos hermanos de Latinoamérica” en palabras del líder venezolano, acabará por alcanzar una indetenible influencia; pero dialécticamente se debe entender que los procesos integradores pueden ser extensos y más demorados de lo que aspiran algunos líderes y la totalidad de los pueblos de nuestra Patria Grande.
Se habla ya de un nuevo «eje del mal» que, según Washington, estaría conformado por Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Para satanizar a esos gobiernos, Estados Unidos, a través de sus agencias, usa de la propaganda política, religiosa y de la presión económica que inserta en los medios de comunicación social en noticias, reportajes y crónicas e, inclusive, en las páginas editoriales.
Para ello cuenta con millones de dólares y con las armas de la guerra sicológica ejecutada por expertos de la CIA, Pentágono y Departamento de Estado. Paga a periodistas, compra medios de comunicación social o grandes espacios en periódicos, revistas, radiodifusoras, canales de televisión, a más de utilizar técnica, científicamente y con profusión el ciber espacio y las nuevas tecnologías de comunicación.
A más de Chávez y Evo Morales, el nuevo Presidente del Ecuador, Rafael Correa, ha sido identificado como uno de los líderes antisistema y antiimperialista.
Sin embargo, la analista internacional de la Agencia de Noticias EFE de España, Pilar Valero, afirma que Correa siendo un “populista de izquierda”, puede unirse a la senda de la Revolución Bolivariana “u optar por el pragmatismo político para mejorar las relaciones con Estados Unidos”.
Como se constata, es evidente la intencionalidad de esa «analista» para desconocer los claros pronunciamientos de Correa que se declara, sin ambages, bolivariano y alfarista, que desecha totalmente los Tratados de Libre Comercio, que radicalmente se opone a la concesión de la Base Aérea de Manta para uso de tropas estadounidenses, que se niega a participar en el Plan Colombia, que condena la erradicación de la coca en la frontera colombo-ecuatoriana con glifosato y que sostiene que la Revolución Bolivariana debe extenderse, profundizarse y realizarse sin demoras.
La «lista negra» que le provoca insomnio a la Administración Bush se completa con la Presidenta de Chile Michelle Bachelet, de Argentina Néstor Kirchner, de Uruguay Tabaré Vásquez, de Brasil Inacio Lula da Silva; pero cuenta en América del Sur con dos aliados importantes: los presidentes Álvaro Uribe de Colombia y Alan García del Perú. Cabe destacar que en la Cumbre de Cochabamba, la Presidenta de Chile Bachelet, aplaudió frenéticamente el apretón de manos entre Chávez, Morales y García. Chávez y García superaron las diferencias surgidas en los discursos electorales del peruano.
PLANES PÚBLICOS Y CLANDESTINOS DE EU CONTRA LOS INTERESES DE SUDAMÉRICA
Ante esta nueva realidad, Estados Unidos no se ha cruzado de brazos.
Los expertos de Washington, la CIA y otras «agencias de seguridad», el Pentágono y el Departamento de Estado, han planificado y ya ejecutan una serie de acciones públicas y clandestinas tendentes a neutralizar a los gobiernos que los considera peligrosos y enemigos de los intereses estadounidenses.
El «enemigo número dos», después del Comandante Fidel Castro, es el Presidente de Venezuela, Coronel Hugo Chávez y, dentro de esa escala, están Evo Morales de Bolivia, Rafael Correa de Ecuador, Néstor Krichner de Argentina e Inacio Lula da Silva de Brasil.
Estados Unidos trata de neutralizar, al costo que sea necesario, los planes integracionistas, los procesos de unidad, los acuerdos económicos, comerciales y políticos entre los pueblos y gobiernos de América del Sur.
Según Estados Unidos y sus objetivos de dominación, ningún país de su patio trasero, puede alejarse de los dictados de la Casa Blanca, so pena de castigo o como diría Noam Chomsqui: “El Padrino no toma a la ligera cuando se lo pone en vereda, inclusive cuando quien lo hace es un comerciante por menor. Intentos previos de independencia han sido aplastados, en parte a raíz de la falta de cooperación regional. Sin eso, las amenazas pueden ser manejadas una a una”.
El pensador estadounidense agregaba: “Para Estados Unidos, el enemigo real siempre ha sido el nacionalismo independiente, particularmente cuando amenaza convertirse en un “ejemplo contagioso”, según la declaración de Henry Kissinger sobre el socialismo en Chile”.
Naturalmente que hay que liquidar al virus del nacionalismo revolucionario y, además bolivariano. Para ello, Estados Unidos decidió encargar a sus principales agencias militares, civiles y paramilitares como la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional y otros órganos como la USAID, AID, el diseño de un vasto programa de desestabilización que acabe con los gobiernos de izquierda y, en especial, aquellos proclives a seguir los pasos de la Revolución Bolivariana propuesta por Hugo Chávez de la que Rafael Correa, se ha declarado admirador, al afirmar como Chávez y Evo Morales que “los latinoamericanos, todos somos bolivarianos,” puesto que uno de los objetivos de Correa es la “unidad sudamericana”.
Esos planes incluyen proyectos de golpes de Estado, financiamiento a la oposición, intensificación de la dominación económica y política, la ejecución de actividades encubiertas mediáticas y de otra naturaleza, sin excluir ninguna de las opciones militares y planes ciertos para cometer magnicidios. Las intenciones de asesinar a Hugo Chávez han sido expresadas públicamente por líderes religiosos y políticos de Estados Unidos.
La Casa Blanca se propone priorizar en su política exterior para América Latina, no sólo la desestabilización de los gobiernos considerados enemigos, sino que, mediante campañas sistemáticas y científicamente planificadas, pretende sembrar la desconfianza entre países históricamente distantes a pesar de la vecindad, azuzar las diferencias socio-económicas-étnicas y culturales, incrementar las sospechas entre vecinos, impulsar las competencias desleales en busca de hegemonía y el liderazgo, como quieren hacerlo entre Chávez y Lula o entre Lula y Kirchner.
La meta es obstaculizar e impedir que la Unión Sudamericana sea una realidad próxima en la historia de nuestros pueblos.
Estados Unidos no quiere saber nada de la integración de nuestras patrias, libre de las influencias del capitalismo imperial. Para eso se propone, además, incrementar los conflictos existentes para separar a los países en lugar de unirlos, para aislarlos en lugar de integrarlos.
Estados Unidos no es ajeno a los procesos desintegradores de los últimos tiempos. Abraham F. Lowenthal, en la Revista América Economía, Edición No. 325, sostenía:
Después de altos y bajos en el progreso y de intermitente retórica sobre la integración en Sudamérica, las últimas semanas han mostrado un galopante proceso de fragmentación. Ejemplos abundan:
º Argentina y Uruguay se enfrentan a raíz de la fábrica de celulosa y papel que se construye en Uruguay, en la frontera con Argentina. (El caso fue a parar en la Corte Internacional de Justicia de La Haya).
º Chile se queja de que Argentina no está cumpliendo su compromiso de suministro de gas.
º El Presidente de Uruguay Tabaré Vásquez ha llamado al MERCOSUR “más un problema que una solución”.
º Bolivia ha nacionalizado sus reservas de hidrocarburos y anunciado nuevas reglas para los inversionistas extranjeros, poniendo en peligro la participación de la compañía estatal energética de Brasil, Petrobrás, y poniendo en problemas al presidente Lula.
º Más dramáticamente, el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha defendido una visión bolivariana de la unidad sudamericana en contra del orden internacional ’neoliberal’ liderado por Estados Unidos y resumido, desde su punto de vista, en el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA)
Rebosante de reservas obtenidas con el alto precio del petróleo, dice Lowenthal, Chávez anunció la decisión de Venezuela de retirarse de la Comunidad Andina de Naciones y acusó a Colombia y Perú de haberla socavado firmando acuerdos bilaterales con Estados Unidos.
Chávez ha adoptado el ALBA, la Alternativa Bolivariana para las Américas, un «eje del bien» regional que involucra a Bolivia y Cuba, hasta ahora; una alternativa explícita al ALCA y a la Comunidad Sudamericana de Naciones, de inspiración brasileña.
º Chávez y Evo Morales, de Bolivia, se han involucrado abiertamente en las elecciones presidenciales de Perú, al haber apoyado al candidato Ollanta Humala. Atacaron duramente al candidato Alan García y a Toledo, el presidente que acababa su período.
Lo expresado por Lowenthal es una parte importante de la problemática de América del Sur que, de una u otra forma, impide que se acelere el proceso de unión.
De estos conflictos reales y aparentes toma provecho Estados Unidos para mantener la división económica y social entre nuestros pueblos; pero aún hay otros puntos de conflicto que deben superarse con la decisión altiva, militante y participativa de la sociedad civil y de los movimientos y organizaciones populares, estudiantiles, de trabajadores e intelectuales del Subcontinente.
Que trascendente sería que los presidentes Lula y Chávez superen la rivalidad por la hegemonía y liderazgo de la Unión Sudamericana, si los dos se encaminan hacia el mismo objetivo. También Argentina de Kirchner debería sumarse con entusiasmo a la integración y unidad de América del Sur y dejar de sentir ciertos recelos y celos por el liderazgo de Brasil. Si así lo hicieran, Estados Unidos tendría mayores dificultades y graves problemas para provocar la división y evitar la unión de nuestras patrias.
Estados Unidos tiene socios menores en América del Sur, pero no menos peligrosos para nuestros pueblos, y que consciente o inconscientemente colaboran con Washington, la CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado, para el logro de los objetivos de neocolonización, dominación y consolidación del status quo en el Subcontinente.
Entre esos socios menores sobresalen las oligarquías criollas, dueñas indiscutidas del poder económico, y que propugnan las autonomías o la franca disolución de las Repúblicas como ocurre con las oligarquías santacruceñas en Bolivia o las oligarquías guayaquileñas en el Ecuador.
Estados Unidos conoce perfectamente a sus «socios cipayos» y usa de ellos para debilitar las propuestas nacionales y la efectiva Unión Sudamericana. De hecho, la Casa Blanca estaría feliz con la «balcanización» de nuestros países.
Otro de los grandes problemas de nuestros países es el ocasionado por las posiciones racistas y violentas que surgen entre algunos pueblos indígenas de Bolivia, Perú y Ecuador. Los movimientos indígenas de la Región Andina merecen el mejor de los apoyos y respetos; pero este es otro de los factores utilizados por Estados Unidos, no sólo para denigrar a los indígenas sino para dividirlos con el uso de la religión y para oponerlos a los blanco-mestizos, en ocasiones en forma violenta azuzando reclamos y reivindicaciones ancestrales. Los medios de comunicación social, en poder de los grupos dominantes y al servicio de la Casa Blanca, se muestran encantados con este tipo de problemas a los que explotan para atemorizar a poblaciones enteras y para incrementar odios raciales que escapan a la razón.
Lowenthal, a pesar de sus reticencias ideológicas, llega a afirmar:
“Con todo, puede que haya menos fragmentación regional de lo que parece a primera vista. Hay mucha más cooperación e integración funcional que la que había antes, o de lo que es generalmente reconocida:
Las subyacentes rivalidades bilaterales, algunas de las que llevaron o amenazaron con hostilidades militares, han sido reemplazadas por sólidas pautas de cooperación. Es el caso de Argentina y Brasil, Chile y Argentina, y Perú y Ecuador. Estos cambios significan mucho más que las disputas sobre plantas papeleras, el precio del gas o las preferencias comerciales. En vez de eso, algunas de las tensiones son de hecho el resultado de la creciente integración.
Brasil y Chile, las dos naciones más exitosas e influyentes de Sudamérica siguen comprometidas con la cooperación regional y responden a las provocaciones de Venezuela y Bolivia de un modo paciente y flexible, en vez de aumentar la exuberancia nacionalista. Es poco probable que Perú, Argentina, Uruguay o Paraguay caigan en el eje de Chávez. (Como se comprueba, el autor se ubica ideológicamente en contra de Chávez y de esta manera, de alguna forma apoya los planes mediáticos de Washington. Nota del Tribunal Dignidad, Paz y Soberanía contra la Guerra).
El comercio interregional de Sudamérica, continúa Lowenthal, se ha expandido mucho en los últimos 15 años, alcanzando niveles sin precedentes y sigue creciendo.
Similar ha sido el aumento de las inversiones y operaciones a través de la región por parte de varias multinacionales de América Latina. Nunca había habido tanta migración intrarregional, tantos proyectos de infraestructura regionales y redes profesionales tan extensas a través de las fronteras.
“Hay una desconexión entre la aceleración de la integración funcional en Sudamérica y las instituciones formales de la integración. Las existentes no responden efectivamente a esta realidad. Se necesitan nuevos objetivos para reflejar el intenso intercambio que está ocurriendo, para reforzar la cooperación regional y reservar la reciente tendencia a denigrar y dividir”, concluye Lowenthal, en su análisis.
’DENIGRAR Y DIVIDIR’ MADE IN USA
Denigrar y dividir son dos elementos profusamente utilizados por Estados Unidos, para impedir la Unión Sudamericana; es decir la integración efectiva en lo social, cultural, política y económica.
La CIA y otras agencias estadounidenses cuentan con expertos profesionales en propaganda negra y en cuestiones de guerra sicológica. Ahora, dedican grandes esfuerzos para persuadir a los pueblos y alienarlos en contra de Bolivia y, especialmente, de Venezuela. Los medios de comunicación social de Estados Unidos, sistemáticamente mienten, engañan, tergiversan realidades y hechos económicos, sociales, políticos y culturales para denigrar a las naciones latinoamericanas.
Suelen propagar rumores y exacerbadas fantasías en contra de los líderes revolucionarios y nacionalistas de nuestra América Latina y los medios de comunicación latinoamericanos se convierten en ecos y parlantes de los mass media estadounidenses.
Para ello tienen a la Sociedad Interamericana de Prensa –SIP- que es una asociación de dueños de periódicos creada y formada por la CIA, según órdenes de la Casa Blanca. Para eso los diarios, revistas, radiodifusoras y canales de televisión son generosamente pagados por las millonarias cuentas de la CIA, del Departamento de Estado y similares o por intermedio de las grandes agencias de publicidad que, también, son de propiedad estadounidense.
Nunca hay que olvidar que el comportamiento de los medios de comunicación social de América Latina responde a los intereses de los grupos dominantes que son dominantes hacia adentro y dominados desde afuera, conforme con el lúcido pensamiento del uruguayo Eduardo Galeano.
Es más, ese comportamiento antiunitario y antinacional, responde, también, a la política estadounidense que consiste en invitar a los directores, jefes de redacción e información, editorialistas y reporteros a giras por Estados Unidos con todos los gatos pagados. Algunos se convierten en informantes y agentes de la CIA.
La Casa Blanca y el Departamento de Estado por intermedio de la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional, la Agencia para el Desarrollo Internacional –USID-, la Agencia para el Desarrollo de la Democracia (NED), las agencias de «cooperación» y de organizaciones privadas de Estados Unidos (ONGs) e inclusive a través de organizaciones religiosas, distribuyen enormes cantidades de dólares a lo largo y ancho de América Latina que, anualmente, suman muchos millones, entre la oposición política de los gobiernos progresistas y democráticos, para causar graves problemas y francos intentos de golpes de Estado y programas desestabilizadores como ocurrió en Venezuela, Bolivia y últimamente en Ecuador, o los escándalos de corrupción en el Partido de los Trabajadores de Brasil, curiosamente en plena campaña electoral, tratando de impedir la reelección de Lula.
La política exterior de Estados Unidos con respecto a América Latina está diseñada para aumentar las ingerencias, los intervencionismos que buscan la desestabilización de los partidos políticos, el desprestigio o aniquilación de los líderes de la izquierda nacionalista y unionista, de los políticos democráticos, progresistas y revolucionarios.
Siempre habrá que recordar a uno de los fundadores de la NED, Allen Weinstein que, en declaraciones dadas al The Washington Post, dijo: “Mucho de lo que hacemos hoy, se hacía encubiertamente hace 25 años por la CIA” . En otras palabras, el intervencionismo yanqui en nuestra América es más abierto, más descarado y más prepotente.
Otra organización estadounidense sobre la que se debe investigar es la denominada Oficina de Iniciativas para la Transición , seguramente a cargo de la CIA y de las mafias de la Fundación Cubano Americana, con sede en Miami. Tiene un presupuesto de millones de dólares y «trabaja» en muchos países de América Latina para desestabilizar a los gobiernos considerados peligrosos para los intereses norteamericanos.
Desestabilizar, desacreditar, dividir, estrangular económicamente, manipular políticamente a través del engaño y la mentira, es la estrategia permanente de Estados Unidos para América Latina.
J. C. Alfaro, un periodista de la Prensa de MERCOSUR informaba que la Agencia AFP “difundió una entrevista con un alto funcionario estadounidense el cual pidió el anonimato, quien sostuvo que según el gobierno de George W. Bush, ’la verdadera lucha está teniendo lugar primero dentro de la izquierda’, entre la presidenta chilena Michelle Bachelet, Lula da Silva, Vásquez y quizá el argentino Kirchner contra el mandatario cubano Fidel Castro, Hugo Chávez y quizá el boliviano Evo Morales”.
Ese pensamiento demuestra que la directriz principal de la Casa Blanca para América del Sur es atizar las situaciones conflictivas, crearlas y desarrollarlas para torpedear los procesos integradores, para destruir el MERCOSUR y poner en duda los ideales de unión pensados por nuestros libertadores y que comenzaron a concretarse en el Cuzco y que tienen la posibilidad cierta de consolidarse después de la Cumbre de Cochabamba, efectuada en el pasado mes de diciembre.
Por todos los medios. Estados Unidos se propone crear o aumentar problemas.
Michael Shifter, un experto del Centro de Análisis Diálogo Interamericano, para Washington lo ideal es que Brasil y otros países como Perú, “den la pelea contra Venezuela”, según reseña Alfaro quien agrega que otra herramienta funcional al discurso de Washington es el reciente informe de la Oxford Analytica-centro de análisis vinculado a la universidad británica- que circula en organismos multilaterales de Washington, estimó que Brasil “no aceptará fácilmente la competencia de Venezuela” en su liderazgo.
Hace mucho que Brasil se siente el líder natural de la Región y ha estado en el centro de los esfuerzos por extender la integración regional, que las recientes acciones de Chávez parecen socavar.
Añade que en este marco, un dato muy importante a tener en cuenta es la visita del ex agente de la Agencia Central de Inteligencia -CIA- y embajador de Washington en la Organización de Estados Americanos -OEA-, John Maisto quien recorrió las oficinas del poder en Brasil y Argentina para pedir que disparen contra Chávez a fin de congelar la influencia de la Revolución Bolivariana en los procesos integradores de América del Sur.
Politólogos y expertos analistas de América Latina coinciden en destacar que Washington apuesta al fracaso del MERCOSUR y de la Comunidad Andina de Naciones –CAN- razones por las que ha desarrollado un acercamiento económico de Uruguay a los Estados Unidos, ha acelerado los Tratados de Libre Comercio en América Central y ha divido a la Zona Andina al firmar los TLC con Perú y Colombia que si bien demuestran el fracaso del ALCA han sido eficaces para desintegrar a nuestros pueblos.
Según el politólogo brasileño Luis Moniz Bandeira “era inevitable el surgimiento de gobiernos más a la izquierda o progresistas, después del fracaso del Consenso de Washington y de las medidas neoliberales que ha recomendado. Pero la región no es uniforme, tiene intereses, en larga medida diferentes y así mismo contradictorios. Y muchos de esos dirigentes no tienen una visión estratégica y hacen política volcados a sus intereses inmediatos, de política interna, para atender a los grupos nacionales de presión…”
Moniz Bandeiras sostiene que los líderes de América del Sur deberían entender que las tendencias de la economía mundial capitalista evolucionan hacia un sistema multipolar, en el que solamente jugarán algún papel las grandes masas territoriales, demográficas y económicas.
LA COMUNIDAD SUDAMERICANA DE NACIONES ES UNA OPCIÓN NECESARIA
Por lo tanto hay que desarrollar una clara conciencia de que es necesario formar una Comunidad Sudamericana de Naciones que ya fue lanzada por 12 países sudamericanos el 8 de diciembre de 204.
Las aspiraciones de la Unión Sudamericana de Naciones son resaltadas en la enciclopedia Wikipedia de esta manera:
1.- Concertación y coordinación política y diplomática de la Región.
2.- Convergencia entre MERCOSUR, Comunidad Andina de Naciones y Chile en una zona de libre comercio. Surinam y Guyana se podrán asociar a este proceso sin perjuicio de sus obligaciones con el CARICOM.
3.- Integración física, energética y de comunicaciones en América del Sur, impulsado por la Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA)
4.- Armonización de políticas de desarrollo rural y agroalimento.
5.- Transferencia de tecnología y de cooperación horizontal en todos los ámbitos de la ciencia, educación y cultura.
6.- Creciente interacción entre las empresas y la sociedad civil en la integración.
Con la integración, América del Sur, representa una población de 361 millones de habitantes.
Además están las siguientes cifras:
Superficie: 17 millones de kilómetros cuadrados.
Producto Interno Bruto: 973.613 millones de dólares.
Exportaciones: 181.856 millones de dólares.
Países miembros: 12 Estados nacionales.
Según el «libro de datos mundiales» preparado por la CIA (The World Factbook), las repúblicas sudamericanas tienen un PIB por habitante que es entre dos y diez veces menor al de la Unión Europea.
Para superar las deficiencias, es indispensable acelerar los procesos de integración y derrotar los objetivos de dominación y neocolonización de Estados Unidos.
El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tiene una visión optimista sobre el futuro de la Unión Sudamericana y no suele caer en las provocaciones divisionistas.
Cuando asistió a la IV Cumbre Unión Europea-América, dijo tajantemente: “En Brasil pretenden enemistar a Venezuela con ese país; pero yo les puedo decir que Lula y yo, somos hermanos. Brasil está con nosotros en el proyecto del Gasoducto del Sur y pareciera que a algunos brasileños, esto se les olvida”.
ATRÁS ESTÁ EL PODER CADUCO DE EEUU
Pero atrás de esas intenciones divisionistas está el poder económico, político y militar de Estados Unidos.
Washington exacerba las tensiones en América Latina. No cesa en su empeño de denigrar a la Revolución Cubana y de satanizar al Comandante Fidel Castro. Las agresiones son permanentes y ahora las extiende a Chávez y al proceso de la Revolución Bolivariana.
Estados Unidos, bajo la Administración Bush, usa y abusa de la guerra mediática desatada en contra de América del Sur y de los gobernantes democráticos y progresistas a los que acusa de querer acabar con las democracias al estilo norteamericano, de implementar modelos “socialistas totalitarios”, y niega los logros evidentes alcanzados por Chávez, para lo que recurre a las técnicas de la guerra sicológica a fin de atemorizar a los pueblos y volverlos en contra de Hugo Chávez, de Lula, de Correa, de Kirchner, de Evo Morales.
La guerra desatada a través de los medios de comunicación social se encamina a querer recuperar el terreno perdido en América del Sur gracias al surgimiento de líderes de la nueva izquierda que, básicamente, se muestran antiimperialistas y que decidieron impulsar y promover la Comunidad de Naciones de América del Sur.
La Casa Blanca recurre a menudo a las tácticas y estrategias de la Guerra Fría.
Descalifica y denigra a nuestros pueblos, impone condiciones a los gobiernos, crea nuevos fantasmas como la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado internacional, en tanto penaliza la migración ilegal, construye un muro gigantesco a lo largo de la frontera con México y siembra de miseria a América Latina en nombre de la libertad, como predijera el Libertador Simón Bolívar, en su célebre Carta de Guayaquil.
Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra
Agrupa a intelectuales y representantes de organizaciones sociales del Ecuador y se formó en el teatro Universitario de Quito al inicio de la última invasión estadounidense e inglesa a Iraq. IMPORTANTE: Para el Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz contra la Guerra, serán muy valiosos sus comentarios y opiniones sobre este documento. Mail: tribunalpazecuador@yahoo.com
GOBIERNO PROMUEVE CRECIMIENTO NO SUSTENTABLES
José Pedro Martins desde São Paulo
Fuente:www.noticiasaliadas.org 21/02/2007
Plan de “aceleración económica” pone a ambientalistas en alerta.
El Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), lanzado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a fines de enero, ha animado a algunos sectores de la economía, pero también ha provocado incertidumbres y preocupaciones en otros, principalmente entre los ambientalistas que temen los efectos que las grandes obras proyectadas tendrían sobre el equilibrio de los recursos naturales, sobre todo en la Amazonia.
El PAC, elaborado por la poderosa ministra-jefa de la Casa Civil, Dilma Roussef, fue lanzado como la marca del segundo gobierno de Lula, del 2007 al 2010.
El primer mandato se inició en el 2003 con el lanzamiento del Programa Hambre Cero, que Lula pretendía que fuera la marca de su administración en el área social (NA, Feb. 26, 2003). Hambre Cero acabó sin tener los efectos esperados, aunque la acción del gobierno de Lula en el área social, principalmente con el programa Bolsa Familia, fue decisiva para su reelección el año pasado (NA, Nov. 15, 2006).
En líneas generales, el PAC prevé inversiones por 504 millardos de reales (US$242 millardos) en los próximos cuatro años. Empresas estatales como Petrobrás y la iniciativa privada aportarán respectivamente 43% de ese total y 13% provendrá del presupuesto
del gobierno federal.
Son inversiones básicamente en infraestructura, con obras de generación de energía, saneamiento básico, apertura y mejoramiento de carreteras, todo para que Brasil crezca un promedio de 5% al año, una obsesión para el equipo económico del gobierno de Lula. En el 2006 Brasil sólo creció 2.8%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, lejos del promedio regional de 5.3% (NA, Feb. 7, 2007).
Para acelerar el crecimiento, además de las grandes obras, el gobierno pretende continuar reduciendo las tasas de interés, controlando el déficit público y reglamentando las sociedades público-privadas. Y también alude a medidas para “destrabar” la economía, y son las que han generado inquietud en el sector ambientalista, principalmente.
Con ese mismo objetivo, el gobierno se propone levantar las “trabas” para otorgar licencias a obras de gran impacto ambiental, como hidroeléctricas y termoeléctricas.
Lula reforzó su prédica de aceleración del crecimiento luego de vencer en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales (NA, Feb. 22, 2006).
En respuesta a las afirmaciones de Lula, y temiendo que sus declaraciones fuesen un aval para un plan de crecimiento económico que no tenga en consideración la cuestión ambiental, un conjunto de 51 organizaciones de la sociedad civil lanzó un manifiesto denominado “Desarrollo, sí. De cualquier manera, no”.
El documento lleva la firma de la Asociación Brasileña de Organizaciones No Gubernamentales, el Grupo de Trabajo Amazónico, el Instituto Socioambiental y la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Amazonia Brasileña, algunas de las principales organizaciones sociales del país.
La declaración hecha por Lula en diciembre de que “las cuestiones de los indios, quilombolas, ambientalistas y Ministerio Público traban el desarrollo del país, nos causa profunda indignación”, señalaron las organizaciones firmantes del documento.
Las declaraciones del mandatario motivaron una reacción más fuerte aún del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), ligado a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y que se ocupa de la cuestión indígena.
“Es inaceptable que la principal autoridad del país, con este tipo de afirmación, refuerce el alto grado de prejuicio existente contra negros e indios y también irrespete el trabajo del Ministerio Público, que tiene como función fiscalizar el cumplimiento de las leyes del país”, dice una nota del CIMI.
El lanzamiento del PAC reforzó la preocupación entre los ambientalistas, sobre todo con respecto a la Amazonia, que ya tiene deforestada 17% de su superficie, según el gubernamental Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales. Del conjunto de inversiones previstas, 32 millardos de reales ($15 millardos) se refieren a la construcción o conclusión de plantas hidroeléctricas.
No ha sido esta vez que el desarrollo sustentable en la Amazonia ganó impulso en las políticas de crecimiento del gobierno federal. El PAC ha reforzado la prioridad de los megaproyectos energéticos en la región [amazónica], sin avanzar en la cuestión de la sostenibilidad”, resaltó la organización Amigos de la Tierra. Además de las hidroeléctricas, el PAC prevé la estructuración de vías acuáticas
asociadas a las carreteras, para facilitar la salida de la soja y otros productos agrícolas.
La expansión de la frontera agrícola es señalada como una de las causas del incremento de la deforestación de la Amazonia.
“Existen condiciones para promover el desarrollo sustentable de la Amazonia, que lamentablemente no están siendo consideradas”, afirma Flávio Gordon, presidente de la Asociación Nuevo Encanto, que mantiene una plantación de caucho con bases sustentables
en la Amazonia.
Pero el PAC ha generado controversia no sólo en el área ambiental. Para muchos sectores, el programa no ha prestado atención al aspecto social, y principalmente a la educación de calidad.
“El nuevo plan de crecimiento habla de muchas cosas, pero no aborda la educación, ni una mejor gestión del Estado, ni la reducción de la carga fiscal, que ya sobrepasa los ridículos y escandalosos 40%”, se lamenta el presidente de la Fundación Educar DPaschoal, Luis Norberto Pascoal, uno de los principales líderes empresariales brasileños que defienden mayores inversiones en educación de calidad.
Para Pascoal, “las incertidumbres son muchas, pero las certezas son claras. Si no cambiamos la educación y otros elementos estructurales, bye bye progreso y futuro. Ese paquete económico será olvidado rápidamente ante los riesgos de desgobierno y retroceso político”.



